Luis Alers Acevedo

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Nació en Aguadilla, Puerto Rico, el 20 de septiembre de 1950, y se crió en el barrio Aceitunas de Moca. A los 12 años se trasladó a Río Piedras, donde cursó sus estudios intermedios en la Escuela Dr. José N. Gándara y en la Escuela Superior Juan Ponce de León. En ambas instituciones fue estudiante de Alto Honor y atleta destacado en pista y campo, béisbol y voleibol.

Comenzó sus estudios universitarios en 1968 en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y se graduó en 1972 con un bachillerato en Administración de Empresas. Durante esos años se destacó como atleta, formando parte de los equipos campeones de béisbol y voleibol en 1970, y del equipo de pista y campo en 1972. Participó en numerosas competencias internacionales representando con orgullo a Puerto Rico, tales como Juegos Panamericanos, Centroamericanos y Mundiales, hasta convertirse en atleta olímpico en los Juegos Olímpicos de Múnich, Alemania, en 1972.

En 1976 obtuvo la medalla de oro en el relevo mixto corto en los Penn Relays. Su marca en los 100 metros lisos lo ubicó en la sexta posición a nivel mundial, según la revista Track & Field, en 1977. En 1979 volvió a vestir los colores de Puerto Rico en los Juegos Panamericanos celebrados en la Isla.

En 1980 inició su labor como entrenador de pista y campo, desempeñándose como técnico de velocidad del equipo de la UPR Río Piedras hasta 1988. Ese año fue ascendido a Entrenador Jefe de Atletismo del Primer Centro Docente del País, cargo en el que tuvo una destacada actuación. Durante su incumbencia, los Gallitos y las Jerezanas lograron 93 medallas de oro y se reconocieron ocho Atletas Más Valiosos. En las competencias de la LAI, los equipos obtuvieron 25 campeonatos universitarios, 22 subcampeonatos y 27 terceros lugares. Todos estos logros se alcanzaron con atletas puertorriqueños desarrollados íntegramente en la Universidad de Puerto Rico, lo cual reflejaba su estandarte: creer en nuestros atletas y trabajar con ellos para ayudarlos a alcanzar sus metas, ya fueran atléticas, profesionales o personales.

En 1993, durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Ponce, se desempeñó como Jefe Entrenador y Técnico del Equipo Nacional de Atletismo, el cual obtuvo 12 medallas: tres de oro, dos de plata y siete de bronce. En 2001, el Comité Olímpico de Puerto Rico lo honró otorgándole la Medalla Olímpica, galardón que recibió con inmensa alegría y gran humildad.

Como ser humano, quienes lo conocieron pueden dar fe de su integridad, honestidad y sensibilidad. Fue una persona profunda y analítica, a la vez que un hombre de compromiso y convicciones firmes, siempre apegado a las guías y reglamentos que rigen el deporte. Se ganó el respeto y la admiración de todos aquellos que compartieron con él, porque Luis Alers fue uno de esos seres humanos nacidos para usar el deporte como instrumento transformador de vidas.

Hoy no está con nosotros físicamente, pero permanecen su legado y su recuerdo. Mientras existan la Universidad, los Gallitos, las Jerezanas y los amantes del atletismo, él seguirá estando presente entre nosotros.